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Por qué los programas de puntos cuestan más de lo que rinden

  • Foto del escritor: Retailogic Group
    Retailogic Group
  • 18 jun
  • 4 min de lectura

Varias cadenas de retail en Latinoamérica tienen su programa de puntos con la mayoría de sus clientes inscriptos. Y sin embargo, esos clientes no modifican su comportamiento de compra — a pesar de que la cadena está invirtiendo entre el 1% y el 2% de sus ventas en él.


Puede ser un programa de acumulación de puntos, cashback o simplemente un precio diferenciado para socios — esos 3 centavos de descuento por cada 10 dólares que aparecen en la góndola. El formato cambia. El resultado, en la mayoría de los casos, es el mismo.

 

"Los descuentos y promociones son condición necesaria pero no suficiente para fidelizar — el consumidor los usa para optimizar beneficios pero no los convierte en lealtad."

 

El costo visible y el costo oculto


Un programa de puntos bien diseñado destina entre el 1% y el 2% de las ventas de los participantes para financiar los incentivos. Eso, antes de sumar los costos de gestión, tecnología, comunicación y logística que se acumulan por encima.

Pero hay un costo que no aparece en el presupuesto de marketing: el pasivo financiero.


Cada punto emitido y no canjeado es una obligación diferida en el balance de la empresa. A medida que el programa crece, ese pasivo crece con él. Y cuando se vuelve demasiado pesado, muchas cadenas recurren a la misma solución: adelantar la caducidad de los puntos en la letra chica del reglamento.

 

"Los puntos no canjeados se convierten en un pasivo en los balances. Cuando caducan, la empresa efectivamente ahorra dinero — pero a un costo que no aparece en ningún Excel: la confianza del cliente."

 

La noche en que los puntos desaparecieron


El cliente que acumuló puntos durante meses para canjearlos por algo que valiera la pena se despierta un día y descubre que ya no los tiene. No hubo aviso claro. O lo hubo, pero en la letra chica de un mail que nadie leyó.

La frustración no es solo emocional. Es estratégica: ese cliente no solo perdió sus puntos — perdió la razón para seguir eligiendo esa cadena sobre otra.

Lo que era un programa de fidelización se convirtió en una fuente de desconfianza.


¿Cuántos clientes usan realmente los cupones que les enviás?

La respuesta suele ser incómoda. Los estudios sobre programas de puntos muestran que una parte significativa de los incentivos emitidos nunca llega a canjearse — porque el cliente abandona, los puntos caducan o simplemente nunca acumula suficiente saldo para obtener algo que valga la pena.


Es lo que en la industria se llama breakage: el porcentaje de incentivos que la cadena emite y que el cliente nunca usa. Para la empresa parece un ahorro. Para el cliente, cuando lo descubre, es una decepción.


Y la diferencia real que percibe el socio en el precio de la góndola es mínima: el 1% de cashback acumulable cada dos meses, o el descuento exclusivo que aplica solo a productos específicos que ya compraba de todas formas.

 

"Una alta tasa de conversión de cupones indica que la promoción logró atraer a los clientes a realizar una compra. Una tasa baja indica que la promoción debe revisarse — o que no estaba bien dirigida a la audiencia correcta."

 

El cliente que sí responde a los descuentos


Hay un perfil de cliente que sí reacciona activamente a las promociones masivas y los descuentos: el cherry picker. Visita la cadena cuando hay oferta, carga el carrito de productos en promoción y desaparece cuando termina.

Es el cliente más visible en los picos de ventas. Y el que menos margen deja.

 

"Ganar la preferencia del consumidor es más rentable que perseguirlo con descuentos. La lealtad ya no se gana con un incentivo puntual sino con consistencia y personalización."

 

Lo que la inversión debería generar


El problema no es que las cadenas inviertan en fidelización. El problema es qué obtienen a cambio.

Un programa de puntos con premios inalcanzables o descuentos de 3 centavos no genera esfuerzo de consumo. El cliente no cambia cuánto compra, ni con qué frecuencia visita la tienda, ni qué productos elige. Simplemente acumula — y eventualmente olvida.


En nuestra experiencia, la diferencia entre una inversión que genera ROI y una que no está en una sola variable: si el incentivo es lo suficientemente aspiracional y alcanzable como para que el cliente cambie algo de su comportamiento.


Con una inversión de apenas el 0.33% sobre ventas — sin pasivos, sin caducidades, sin letra chica — logramos un crecimiento del 5.4% en ventas totales y un ROI del 358%. No porque el cliente recibió un descuento. Sino porque tuvo una razón real para volver, comprar más y elegir distinto.


Si te interesa explorar cómo convertir tu inversión en fidelización en crecimiento medible, conversemos.



Fuentes

• VML Consulting. Loyalty Pulse LATAM 2026. Estudio regional sobre lealtad y programas de fidelización en Argentina, México, Colombia, Chile y Perú.

• KPMG. Cómo se gana lealtad en 2026. Informe sobre tendencias de fidelización del consumidor.

• FasterCapital. Costos del programa de fidelización: una guía completa para emprendedores. Análisis de estructura de costos de programas de puntos.

• FasterCapital. Caducidad de la fidelidad: cómo afrontar el problema de los puntos que caducan. Impacto financiero y en la confianza del cliente.

• Galanta / Muviria. Calcular el valor del punto en programas de fidelización. Análisis del breakage y pasivo financiero.

• Vibetrace. Tasa de conversión de cupón. Benchmarks de redención por industria.

• Carrefour / Consum / Día. Condiciones públicas de sus programas de fidelización en España. Referencia comparativa de beneficios reales para socios.

 
 
 
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